La biodiversidad

La biodiversidad

El término biodiversidad fue acuñado en 1985 por Edward O. Wilson y se refiere a la variedad de la vida. En la actualidad, este término no solo incluye la gran diversidad de plantas, animales, hongos y microorganismos que existen en la Tierra, sino que es un concepto más amplio que abarca tres niveles de organización biológica; incluye a la variedad de especies, a la variabilidad genética de los organismos, así como a la variedad de ecosistemas de los cuáles forman parte los seres vivos (desiertos, manglares, pastizales, costas, medios acuáticos, subterráneos, arrecifes de coral, etc.). La diversidad molecular se considera un cuarto nivel de biodiversidad y fue propuesto por Campbell en 2011.[1]

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Figura 1. Se piensa que existen 8.75 millones de especies en la Tierra y en los océanos.

¿Cuántas especies hay en la Tierra?

Se sabe que tan solo un gramo de tierra puede albergar a 10 000 especies de microorganismos.[2] Números como este pueden resultar abrumadores a la hora de elaborar un inventario global. A la fecha se han estudiado, nombrado y registrado científicamente 1.75 millones de especies. Una aproximación estima para el total de especies descubiertas y por descubrir que hay en la Tierra y en los océanos, un rango entre 3 y 100 millones de especies. Sin embargo, la obtención de una cifra exacta del número total de especies está restringida por el hecho de que la mayoría no se han descrito y porque las técnicas indirectas empleadas para tratar de llegar a un número son muy controversiales debido a su limitada base empírica y subjetividad.

Cabe destacar que en 2011, unos científicos de la Universidad de Hawái encontraron que existe un patrón consistente y predecible en el número de especies en los grupos taxonómicos superiores. Propusieron que era posible extrapolar ese patrón a todos los dominios de la vida (Arquea, Bacteria y Eukaria) para estimar el número total de especies. Así predijeron que existen 8.75 millones de especies en el mundo.[3]

¿Cómo surgió la biodiversidad? 

Nuestro planeta tiene dinámica propia, es modificado por procesos tales como eventos astronómicos, la tectónica de placas y por los efectos de la vida misma sobre la composición de la atmósfera, la hidrósfera y el suelo. Debido a esto, en los ecosistemas aparecen nuevas condiciones o fluctuaciones a los que la vida debe enfrentarse. Nuevas estrategias y adaptaciones surgen en los seres vivos a fin de sobrevivir y como resultado la vida se expresa en una multiplicidad de formas. Por tanto, nuestra biodiversidad es el resultado de un proceso evolutivo que ha operado a lo largo de los 3 400 millones de años que comprenden la historia de la vida en la Tierra. Esta es una historia de éxitos y fracasos, de periodos de florecimiento de la vida, pero también de periodos de estancamiento y de merma.[4]

¿Para qué sirve la biodiversidad?

Algunos científicos afirman que contar con un rango amplio de especies que pueda responder de forma diferencial a distintas perturbaciones ambientales estabiliza los procesos del ecosistema en respuesta a los disturbios y a la variación en las condiciones abióticas. A esta idea se le conoce como la “hipótesis del seguro”, bajo la cual, la biodiversidad podría actuar como un seguro o amortiguador contra las fluctuaciones que puede sufrir un ecosistema. Los efectos de la biodiversidad en las propiedades de los ecosistemas (productividad, tasas de descomposición, ciclado de nutrientes, resistencia y resiliencia a las perturbaciones) se pueden atribuir a las características funcionales de especies individuales y a las interacciones entre estas capaces de modificar cada uno de los factores bióticos y abióticos del sistema (competencia, mutualismo, depredación, enfermedad, complementariedad, facilitación, etcétera).[5]

Por ejemplo, se ha establecido que la presencia de árboles con un sistema de raíces extensivo tiene importantes efectos en el suelo, el agua y la retención sedimentaria, el amortiguamiento del clima y la diversidad animal. En otro caso, se ha encontrado que en la tundra la presencia de gramíneas y musgos tiene diferentes efectos en el ciclado de nitrógeno y carbono.[6] Pero, ¿qué interacciones específicas son esenciales para un ecosistema determinado? y ¿cuáles especies son críticas para el hábitat y cuáles no? Se sabe que estos aspectos podrían variar según la composición del ambiente y del nivel trófico analizado, así como de un ecosistema a otro.

Otro de los beneficios de la biodiversidad es que las especies nos proveen de productos y fármacos. Por ejemplo, con una toxina del caracol Conus magus es posible desarrollar un analgésico mil veces más potente que la morfina,[7] mientras que algunos compuestos provenientes de otras especies de Conus se están utilizando para tratar enfermedades neurológicas.[8]

En conclusión, debido a las repercusiones de la biodiversidad en las propiedades de los ecosistemas y los beneficios que reporta al bienestar humano, es importante profundizar el conocimiento que tenemos sobre ella y tomar medidas para preservarla.


[1] Anthony K. Campbell, “Save those molecules: molecular biodiversity and life”, Journal of Applied Ecology, vol. 40, núm. 2, 2003, pp.193-203, disponible en: <http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1046/j.1365-2664.2003.00803.x/full>. (Consulta: 2 de abril de 2014).

[2] Klug, M. J. y J. M. Tiedje, “Response of microbial communities to changing environmental conditions: chemical and physiological approaches”, Trends in microbial ecology. Spanish Society for Microbiology, Barcelona, 1993, pp. 371-374. (Consulta: 2 de abril de 2014).

[3] Mora, Camilo et al, “How many species are there on Earth and in the ocean?” PLoS biology, vol. 9, núm. 8, p. e1001127, 2011, disponible en: <http://www.plosbiology.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pbio.1001127>.

(Consulta: 2 de abril de 2014).

[4] Daniel L. Melendi, L. Scafati y W. Volkheimer, “Biodiversidad: La diversidad de la vida, las grandes extinciones y a actual crisis ecológica”, Ediciones Continente, Buenos Aires, 2008.

[5] Loreau, Michel, et al, “Biodiversity and ecosystem functioning: current knowledge and future challenges.” Science, vol. 294, no 5543, 2001, pp. 804-808, disponible en: http://www.researchgate.net/publication/11672608_Biodiversity_and_ecosystem_functioning_current_knowledge_and_future_challenges (Consulta: 2 de abril de 2014)

[6] Hooper, D. U., et al, “Effects of biodiversity on ecosystem functioning: a consensus of current knowledge.” Ecological monographs, vol. 75, no 1, 2005, pp. 3-35, disponible en: http://www.esajournals.org/doi/abs/10.1890/04-0922 (Consulta: 2 de abril de 2014)

[7] Bogin, Oren, 2005 “Venom peptides and their mimetics as potential drugs.” Modulator 19.9, 14-20.

[8] Livett, Bruce G., et al, 2006, “Therapeutic applications of conotoxins that target the neuronal nicotinic acetylcholine receptor.” Toxicon 48.7: 810-829.

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