Beneficios de un ambiente escolar positivo

 Beneficios de un ambiente escolar positivo

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Existen muchas causas por las que una institución educativa no alcanza sus metas, una de ellas es un entorno conflictivo; para evitarlo, es preciso trabajar en crear un ambiente escolar positivo donde la actividad de toda la comunidad sea valorada como un elemento importante para cumplir con los objetivos de la escuela.

Construir un ambiente positivo en la escuela no es una tarea fácil porque existen situaciones muy complejas en este espacio que, por falta de una comunicación efectiva, dan lugar a enfrentamientos que invariablemente derivan en un clima social tóxico, donde se incrementan los desacuerdos y el estrés en la comunidad.

Para conseguir los beneficios de una buena convivencia escolar, se deben identificar en primer lugar los factores físicos, como tener instalaciones adecuadas para el uso de la comunidad, que no signifiquen riesgos, como un mobiliario apropiado, materiales didácticos y pedagógicos para el proceso de enseñanza, además de lo necesario para el manejo administrativo. Si no se cuenta con lo anterior, hay que hacer lo posible por resolver este problema.

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Se debe partir, en segundo lugar, de variables como la comunicación respetuosa entre profesores, alumnos y compañeros, la cual es trascendental, pues conlleva la capacidad de resolver conflictos en forma pacífica.

Un contexto escolar positivo se inicia con el liderazgo efectivo del director para impulsar los objetivos del cuerpo docente, motivar una comunicación fluida en la comunidad, así como para administrar la actuación institucional y acoplarla a los recursos humanos disponibles y a la toma de decisiones.

1.Actitud. Como la figura representativa de la escuela, realice sus actividades con un talante positivo y transmítalo.

2.Hable con sus colaboradores. Muestre interés en conocerlos. Es indispensable abrir un canal de comunicación efectivo para que la información fluya.

3.Delegue funciones y objetivos. Apóyese en los integrantes de su equipo, hágales saber que confía en sus capacidades y los considera profesionales. Realice juntas frecuentes para resolver dudas.[1]

Hay que estimular el aprendizaje en un entorno tranquilo y agradable tanto para los maestros como para los educandos. Optimizar el tiempo es una característica de la eficacia y se vincula con la adecuada formación docente.

A continuación se enlistan algunas características de los ambientes positivos y de los tóxicos en el contexto escolar: [2]
Positivas

Se percibe un clima de justicia

Reconocimiento explícito de los logros

Predomina la valoración positiva

Tolerancia a los errores

Sensación de ser alguien valioso

Sentido de pertenencia

Conocimiento de las normas y consecuencias de su transgresión

Flexibilidad de las reglas

Hay respecto hacia la dignidad, la individualidad y las diferencias

Acceso y disponibilidad de información relevante

Se favorece el crecimiento personal

Se propicia la creatividad

Permite la resolución constructiva de los conflictos

.

Tóxicas

Hay una impresión de injusticia

Ausencia de reconocimienton o descalificación

Prevalece la crítica

Señalamiento de las equivocaciones

Percepción de ser invisible

Impresión de marginalidad

Desconocimiento y arbitrariedad en las normas y las consecuencias de su transgresión

Rigidez de las reglas

No hay respeto hacia la dignidad, la individualidad ni las diferencias

Falta de transparencia en los sistemas de información y uso privilegiado de la misma

Se dificulta el crecimiento personal

Se ponen obstáculos a la creatividad

No enfrenta los conflictos o lo hace de manera autoritaria

.

En concreto un buen clima de convivencia escolar ayuda a elevar en los siguientes aspectos:

• El desempeño académico y la calidad del aprendizaje.
• La motivación y autoestima tanto de estudiantes como de docentes.
• La valoración y confianza en sí mismos de alumnos y profesores.
• El compromiso con la institución, disminuyendo el ausentismo escolar y laboral.
• El desarrollo personal y social de los integrantes de la comunidad.
• La formación ciudadana de los estudiantes, promoviendo las buenas relaciones, el compromiso, la participación y el respeto por los demás.
• La prevención de conductas de riesgo, actuando como un factor protector, disminuyendo comportamientos como la agresión y violencia escolar, entre otras.[3]

Finalmente practique el reforzamiento positivo, el cual consiste en incentivar con premios y no con castigos, mediante la disciplina, el establecimiento de reglas, la participación y el compromiso por parte del estudiante. En cuanto al personal docente, intégrelos en la toma de decisiones y comuníqueles las acciones que se emprenden en la institución.

Los libros de Fernández editores promueven actitudes positivas, como la integración y la valoración tanto de los alumnos como del personal docente, las cuales contribuyen a construir ambientes escolares armónicos.

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[1] Tatiana Gutiérrez, “¿Qué hacer para generar un ambiente de trabajo feliz?”, Alto Nivel, México, 2014, disponible en: <http://www.altonivel.com.mx/40465-felicidad-empresarial-identifica-que-influye.html>. Fecha de consulta: 22 de enero de 2014.
[2] Neva Milicic y Ana María Arón, “Climas sociales tóxicos y climas sociales nutritivos para el desarrollo personal en el contexto escolar”, Psykhe, vol. 9, núm. 2, Santiago, 2000, disponible en:<http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/Climas_sociales_toxicos__y_climas_sociales_nutritivos_para_el_desarrollo_personal_en_el_contexto_escolar%5B1%5D.pdf>. Fecha de consulta: 22 de enero de 2014.
[3] Isidora Mena y Ana María Valdés, Clima social escolar, Valoras UC, Santiago, 2008, disponible en: <http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0037/File/Clima/Clima%2001.pdf>. Fecha de consulta: 22 de enero de 2014.

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